
Cambiando la narrativa: el trayecto del silencio a la sanación
Es increíble las historias que nos contamos a nosotros mismos. Durante más de 40 años, me dije a mí misma que el abuso sexual que sufrí cuando era niña no había sucedido realmente, que no era gran cosa, que probablemente era culpa mía y que, sin duda, no era algo de lo que se pudiera hablar. Me avergoncé de mí misma, negué la realidad y fingí que estaba bien.
Las historias no eran solo para mí. El año pasado, empecé a ver a un psicoterapeuta por otro motivo. Al final de nuestra primera sesión, me preguntó si había algún otro trauma que quisiera compartir. Respiré hondo y le dije con naturalidad: «Sufrí abuso sexual cuando era niña, pero lo he superado. Es agua pasada. Estoy bien». Era la primera vez que se lo contaba a alguien. No sé por qué lo dije. Pero, con la misma rapidez, lo barrí bajo la alfombra. No volvimos a hablar de ello durante seis semanas más. Tenía que asegurarme de que él era de fiar. Entonces, un día, entré en su consulta y le dije que estaba claro que no lo había superado y que no estaba bien.
Ese fue mi primer punto de inflexión: reconocer mi pasado. Ha sido un camino largo y difícil. Y entonces encontré a Saprea.
Primero participé en el seminario web de Saprea. Por primera vez, estaba con otras personas que tenían historias similares a la mía. No me sentí tan sola. Las facilitadoras hicieron que me sintiera segura, y las discusiones en grupos pequeños me ayudaron a procesarlo todo.
Recientemente, me hice el mejor regalo posible: asistí al retiro de Saprea. Pasar cuatro días sumergida en tu trauma puede parecer abrumador, pero fue todo lo contrario. Nunca me había sentido tan segura, cuidada, vista y comprendida. Estar con otras mujeres que simplemente «lo entendían» sin necesidad de explicaciones ni disculpas fue profundamente sanador.
Saprea me dio las herramientas para expresar todo: la ira, la vergüenza y el dolor. Y para cambiar la narrativa.
Sigo contándome historias, pero ahora son diferentes. Sufrí abuso sexual. Fue algo muy grave. NO fue culpa mía. No es mi vergüenza para tener que cargarla. Mi trabajo ahora es proteger a los demás, educar y perdonarme a mí misma por haber esperado tanto tiempo, porque el abuso ya no controlará mi historia.
– Jean, Sobreviviente
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