
Sé quién soy y soy hermosa
Durante 26 años guardé mi secreto. Guardé mi vergüenza. Nunca me creí merecedora de nada. Amor, amistad, aceptación.
Entonces vi un vídeo en el que una desconocida compartía su «canción de lucha» y me di cuenta de que ya no tenía por qué vivir así. Ese vídeo me empujó a dar mi primer paso en la jornada de sanación. Un año después, sigo dando pasos. Algunos hacia delante, otros hacia atrás, otros hacia los lados, pero sigo dando un paso a la vez. Momento a momento.
La semana pasada fui al Retiro Saprea. He intentado averiguar cómo expresar lo que ocurrió allí, pero las palabras no le hacen justicia. NUNCA había sentido la capacidad de bajar la guardia tan rápidamente con NADIE, y mucho menos con un grupo de desconocidos. Pero esa es la cuestión, no eran desconocidas, son hermanas.
Sí, fue algo feo lo que nos llevó a ese lugar, pero allí, en esa casa, las cicatrices se volvieron hermosas. Se convirtieron en recordatorios de que lo que intentó matarme, NO lo consiguió.
Nunca podré expresar cuánto aprecio el tiempo que pasé allí, los amigas que hice, las verdades que descubrí. Todo lo que puedo decir realmente es que ahora SÉ quién soy y que soy hermosa incluso con esas cicatrices.
Soy una palmera, así que deja que arrecie la tormenta, porque mis raíces son profundas.
-Tammy, Sobreviviente
OTRAS HISTORIAS DE SOBREVIVIENTES

Aceptar lo que me ocurrió

Del silencio a la fortaleza: mi jornada hacia la sanación del trauma infantil
